SARA BARAS ES JUANA LA LOCA En una noche del mes de Augusto, los veranos de la villa de 2009 vestían de gala a los Jardines de Sabatini, un marco incomparable con el Palacio Real de Madrid como telón de fondo. Las butacas de la platea, en plástico blanco, modelo terraza de chiringuito estival, no impidieron que las entradas se agotasen a pesar del precio, nada acorde con la crisis económica, que unos niegan y otros tanto exageran.
Los altavoces ponen en trance a los asistentes con sus recomendaciones para que el espectáculo de ballet flamenco -VIVIR POR AMOR-, homenaje a Juana la Loca, en el quinto centenario de su llegada a Tordesillas, sea un brillante éxito.
FICHA TÉCNICA
BREVE HISTORIA DE JUANA I DE CASTILLA Juana I de Castilla, apodada la Loca, ha sido un personaje tan novelado, que a veces resulta difícil desligar la historia de la leyenda, pero no por ello abandonaremos la fidelidad histórica. Es hija de los Reyes Católicos: Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón. Ambas reinos continuaron gobernados por sus respectivos monarcas, después de su matrimonio. Así pues, la política exterior, estuvo marcada por las alianzas matrimoniales que realizaron con sus hijos, para conseguir los objetivos principales de su reinado: la construcción de un gran Estado mediante la anexión de nuevos territorios, y poder aislar a Francia, su principal rival. Juana, implicada en estos acontecimientos, le concertaron su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I y María de Borgoña, conocido por el sobrenombre de El Hermoso. Sucedió lo mismo con el resto de los hermanos. Tras el fallecimiento de Isabel en 1504, Juana era nombrada reina propietaria de Castilla y León, siguiendo el testamento de la reina católica. Don Fernando se encargaría de la regencia, en tanto no regresasen los monarcas procedentes de Flandes, sin embargo, su padre la recluyó en el palacio de Tordesillas, donde paso el resto de su vida. Aunque no la privaron de sus títulos reales, fue apartada del ejercicio del poder al que como soberana tenía derecho. Su primogénito Carlos, para detentar el trono, usó el mismo pretexto que habían empleado tanto Felipe como Fernando: el temor a que “su falta de seso” fuese aprovechado por los enemigos de la Corona: Flamencos, comuneros de Castilla, nobleza castellana, enemiga de Fernando, etc., convirtiéndose así en el garante de su confinamiento en Tordesillas hasta 1555, fecha en la que tiene lugar su muerte. ARGUMENTO La trama alude a la historia de amor y odio de una mujer considerada loca por casi todas las disciplinas que se ocuparon de ella, una mujer de fuerte carácter, con dos componentes de gran interés, el físico y el psicológico. Sara Baras eligió este último para desarrollar su obra Juana la Loca –VIVIR POR AMOR, en el quinto centenario de su llegada a Tordesillas donde pasó encerrada los últimos 46 años, hasta su muerte en 1555. Su dramática vida, la coyuntura del momento histórico y su trascendencia, la forjaron como protagonista de numerosos estudios y obras literarias, cinematográficas, teatrales, danzas, etc. Su amor a Felipe el Hermoso, parece ser causa y origen de la locura, sin olvidar el sentimiento de traición que sufrió por parte del padre (Fernando), el marido (Felipe) y el hijo (Carlos) que la llevaron a su alejamiento del poder y al encierro en Tordesillas, convirtiéndola de este modo en un personaje de gran interés literario. Tras el inesperado óbito de su marido, la joven viuda se siente incapaz de asumir la corona y arrastró pena y dolor, junto al carro fúnebre portador del cadáver de su marido, a través de la meseta castellana. El amor es lo más importante que hay en la vida, dice la autora-, pero el amor de pareja puede desencadenar una locura, tanto es así que cuando se muere Felipe El Hermoso se llevo el cadáver a Granada y se lo llevo por los caminos desde Lyón hasta Granada, en cuyo trayecto al parecer cuando se detienen en un convento de monjas, hizo levantar a toda la Corte y ordenó salir inmediatamente a todos porque no quería estar en un lugar donde hubiera mujeres, a pesar de que su esposo estaba muerto. Una muestra más, para los interesados en resaltar su desvarío, encerrarla y hacerse con el poder. Además, su inobservancia religiosa, provocó la rápida consideración de sus rivales como endemoniada. ESTRUCTURA
El espectáculo Juana la Loca, V Centenario fusiona danza, música y teatro para contar la historia de amor, celos y locura entre Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso, una serie de escenas, -según su director Olmos- claves en la vida de Juana la Loca y sus sentimientos de amor y desamor”. La autora aprovecha para contar una historia, las posibilidades que los diferentes palos del flamenco ofrecen, para ello divide la obra en varios pasajes con gran acierto y destreza. Así, para las celebraciones y reencuentros en la juventud, o bien cuando Juana es feliz y se enamora, o conoce al amor de su vida, bulerías, sevillanas, tangos y tanguillos: Dos mundos, la fiesta y la taberna. En cambio, para los desencuentros y abandonos, la mejor forma de expresarlos es a través de rondeñas y malagueñas: la traición y pelea. La tristeza, abatimiento, locura y en general la fatiga que producen los momentos trágicos, los expresa a través de la soleá y la seguidilla o saeta: el dolor. Para manifestar la atracción y erotismo que los consortes interpretan con un paso a dos, la vidalita, idónea para la secuencia el amor. Todo lo expuesto se va sucediendo de forma estructurada en las siguientes escenas: Dos mundos, por fandangos y bulerías, Juana la Loca fue una mujer amante antes que reina, abandonada por los hombres de su vida, su marido, su padre y su hijo, pero también fue una valiente defensora de sus derechos y sus deseos. Un personaje con una gran fuerza y carga dramática. A continuación La fiesta, por tangos, jaleos y bulerías. La presencia continuada de Felipe (José Serrano) en la fiesta como consorte, la llena de alegría, amor y juventud. De esta forma Juana a partir de ahora, va abandonando su adolescencia para entrar en la madurez de una mujer solitaria y abandonada, a la que todos sus hombres han traicionado. Vienen a continuación y sucesivamente El amor por vidalita, donde la reina recreó el amor y erotismo que con Felipe el Hermoso consiguió. La taberna por tanguillos y alegrías. La Traición y pelea por granaínas, malagueñas y martinetes. El dolor y la pena por soleás. En este espectáculo, Sara descubre nuevas facetas dramáticas y coreográficas, es decir, “nuevos perfiles de sí misma”, un tanto dramáticos, dice la bailaora -y se explica- “Una de las partes que más me gusta es cuando Felipe muere estando yo embarazada. Nunca he sido madre, por lo que entonces expreso la pena y el dolor sin pies, sólo con los brazos, en una soleá muy triste, muy tradicional y antigua”, -explicó Baras en una entrevista reciente-. Y ya por último, La locura de Juana, tal vez la escena mas conmovedora, en la que confunde un perchero con su marido, lo arrulla, acaricia y manifiesta su amor, en un desvarío sereno y ausente de un mundo que, para ella, ya no existe. “El final es tan triste que después hacemos un fin de fiesta, que dura unos diez minutos, con flamenco alegre”, -apunta la bailora-. “Es un espectáculo flamenco en el que no hay diálogo ninguno que no sea movimiento o música”. Además de los distintos palos elegidos en función de las distintas secuencias, el taconeo se hace intenso en los momento de ira y enfrentamiento, y suaves en los de mayor dolor y tristeza. La iluminación, ora en penumbras ora deslumbrante, y el vestuario acorde con cada momento de la protagonista (rojo para resaltar la ira, lila para el duelo o fantasmagórico para subrayar la demencia) ayudan a dar fuerza al baile. De igual forma que representa a Juana embaraza a la muerte de su marido, Sara expresa la pena y el dolor sin pies, sólo con las manos, en una soleá muy triste, tradicional y antigua. Además de danza hay teatro, interpretación, diálogo en el que cada palabra es un paso, -según la bailaora y continúa-, el braceo es un complemento, es la dulzura, es la feminidad, es la elegancia y creo que quizá sea mas difícil mover bien los brazos que mover bien los pies. El movimiento de una mano viene más de dentro. Se inicia el espectáculo con un solo de guitarra como preludio, a cuyo término Juana (Sara) aparece, como una adolescente ilusionada, junto a una dama de compañía, descalza sobre el escenario, donde, tranquilamente, se pone los zapatos de tacón que la convierten en una Juana I de Castilla enérgica y pasional, justo en el momento en que Juana va a casarse y se imagina cómo será su futuro marido, para terminar en soledad, trasmitiendo en cada momento, la rabia del engaño amoroso, el dolor de perder a una madre, las emociones de un embarazo o la amargura y locura que le produjo la muerte de su esposo, Felipe El Hermoso.  JUANA LA LOCA PARA SARA BARASCon motivo del quinto centenario Sara Baras retoma este espectáculo. "Antes ya me llamaban loca, ahora también me llaman Juana", ha llegado a afirmar Baras. "Hablo de Juana como si fuera yo, de tanto que me he metido en el personaje", -reconoce la bailaora-, que para preparar este espectáculo ha consultado biografías y a expertos historiadores para comprender tanto al personaje como la época en que vivió. Pero el suyo no es un montaje biográfico, sino que refleja una serie de escenas claves en la vida de Juana la Loca y sus sentimientos de amor hacia Felipe el Hermoso.Consciente de que el proyecto rozaba la locura, Sara Baras decidió bailar la vida de Juana I, Juana la Loca, para demostrar que no era una enferma mental sino una mujer enamorada. Bajo la dirección escénica de Luis Olmos, la bailarina ha dado un giro a su carrera introduciéndose en el mundo de la dramaturgia, para lo que ha estado trabajando con la actriz Candela Peña. Se trata de un proyecto que hacía tiempo que la bailarina y coreógrafa quería poner en práctica. “Hasta ahora y en los anteriores espectáculos, Cádiz, la isla; Sensaciones y Sueños, la compañía de ballet flamenco y yo habíamos bailado y cantado pero nunca habíamos tenido la oportunidad de contar una historia”, -relata Baras-. interpretar le ha resultado duro, si bien le ha aportado mayor intensidad a su trabajo del que le brinda el baile clásico. Es algo que me daba mucho miedo, porque llevo toda la vida bailando, pero darle a un personaje un carácter dramático... Con lo de "Juana la Loca" me sorprende que con todo lo que se ha trabajado todavía hay mucha improvisación en el escenario, hay que improvisar sin meter la pata, muchas veces hay que dejarse llevar por lo que tienes dentro en tu corazón, darle una satisfacción al cuerpo, hacer lo que quieras. Para Baras, el silencio también tiene un sigificado, "silencio" en el arte flamenco, de cómo, exhausta y profanada por la fuerza de un personaje como Juana la Loca, encuentra en cada zapateado una palabra, y así, entre zapateado, canto y silencio "sus manos y sus brazos aterciopelan el baile que interpreta con la salada gracia de las salinas de su tierra", o el flamenco, todo corazón y todo pasión para que un personaje histórico, -Juana la Loca- pueda adaptarse a él, por ser partícipe de sus misma características. No es lo mismo bailar por bailar, -continua- que es lo que hecho siempre, que tener que introducir en la cabeza a un personaje, después llegó el momento que, con la ayuda por supuesto del director escénico Luis Olmos, he sufrido junto con Juana La Loca y eso ayuda a que la forma de transmitirlo al público sea más real. Creo que lo que destaca más en ella es que a pesar de haber sido traicionada y haber sufrido el desengaño, ella tenía tal pasión por ese hombre que se volvió loca, pero además de eso, tuvo la mala suerte de que tanto su padre como su hijo la traicionaron para ocupar ellos el poder del Reino, sea una locura del todo, por lo que ha sido una pasión que era tan incondicional que hoy tenemos mas que visto que las mujeres intentan ayudarse unas a otras y razonar, y cuando un hombre te hace una traición y no se porta bien, las personas interponen el sentido común sobre la pasión, mientras Juana La Loca siempre interpuso la pasión al sentido común. El personaje de Juana La Loca siempre me atrajo mucho, leí todos los libros que habían aparecido sobre su vida, estaba obsesionada con el personaje, pero a medida que ha ido pasando el tiempo me he ido familiarizando con Juana La Loca, que me parece un personaje entrañable, lleno de interrogantes y que reúne todos los elementos de una tragedia. Creo que ni tan tonta ni tan loca estaba Juana, -continua-. Creo que era una mujer que no pudo dominar la pasión que sentía. En aquella época en la que los reyes se casaban con las personas que les imponían, ella al principio protestaba, defendiendo su derecho a casarse enamorada. Dio la casualidad que cuando conoció a Felipe el Hermoso quedo prendada hasta el punto de que tuvieron que adelantar la boda por la urgencia que tenían de estar juntos. Pero después vino la desesperación, cuando él la traicionó. Después, cuando él se muere, ella acude y, según cuenta una de las versiones, Felipe le pidió perdón y le dijo a Juana que ella había sido siempre el amor de su vida. Juana fue una mujer que luchó por lo que creía y que defendió hasta la locura esas creencias. Creo que por eso la encerraron, pues por encima de todo antepuso sus preferencias, a pesar de que era una Reina. Gracias a la inspiración que me provocaba el personaje, me resulto muy gratificante confeccionar la coreografía, aunque también la música me sirvió de guía, me llevaba y me inspiraba muchísimo. Por eso creo que la selección y composición de la música ha sido un enorme acierto, porque cuando yo voy a bailar por soleá, la música es la que me lleva a sentir ese sentimiento, que no es lo mismo que cuando yo voy a bailar por bulerías, donde la música me inspira gracia, movimientos sencillos, simpáticos. También la música me hace sentir que la tristeza de Juana se puede convertir en una seguiriya o una soleá. Cuando conoce a Felipe el Hermoso, su felicidad se puede bailar por bulerías. Luego en la coreografía de los pasos a dos me ayudo del artista invitado, José Serrano, con quien creo que al final hemos conseguido un buen trabajo, pues además nos hemos propuesto mostrar la danza en toda su riqueza, al intercalar el flamenco con movimientos contemporáneos y de danza clásica. La acogida del público es la recompensa más grande que tengo a mi trabajo, a mi dedicación desde niña a lo que ahora se ha convertido en mi vida: yo vivo para bailar y no para oír flamenco. Entonces la recompensa al sacrificio de dejar mi playa de Cádiz, a mi familia, a mis amistades del pueblo, es la respuesta de la gente. Pero el bailar es una profesión en la que tienes que entregar el alma y el cuerpo, si no, no vale. Esto es magia, pues cuando vuelves a encontrarte en un teatro vacío, tu vida empieza a prepararse para la siguiente representación, con miedos y dudas sobre como saldrá la función, pues el nervio, la pasión siempre está en el baile, que no es solo lo mecánico y la técnica, sino meterte en el personaje y lograr la compenetración de todos. Antiguamente las mujeres no bailaban de pie, yo me pregunto que por qué una mujer no va tener fuerza para poder zapatear. Todo el mundo dice que yo tengo mucha habilidad para el zapateado, quizá es verdad, porque el zapateado habla, es un instrumento en el escenario como si fuera una guitarra, que marca muy bien el compás y tiene soniquete, el zapateado es un lenguaje y la fuerza y el lamento están presentes. Pero lo que me parece más especial todavía es el silencio, cuando no hay ningún paso por medio, ni ningún giro maravilloso y a través del silencio lo estás diciendo todo. El braceo es un complemento, es la dulzura, es la feminidad, es la elegancia y creo que quizá sea mas difícil mover bien los brazos que mover bien los pies. El movimiento de una mano viene más de dentro. Yo soy paya y lo digo muy orgullosa, pero ante todo soy flamenca y el que siente el flamenco, creo que es indistinto que sea payo o gitano. El flamenco es un lenguaje, una forma de comunicar. Y a la hora de expresar sentimientos es tan intenso o valido como cualquiera de las posibilidades de creación e interpretación. Aunque más que de estética, yo hablaría, repito, de lenguaje. De vehículo de comunicación. En el que cada paso de baile es una palabra. El futuro del flamenco está de acuerdo a los tiempos, que van evolucionado y la riqueza del mestizaje actualmente es primordial, que está presente en la música, en la danza y en el flamenco en general, que también se está enriqueciendo de todo lo que hay por el mundo. Soy partidaria de que en el flamenco está todo inventado. Tenemos la suerte de expresarnos tal y como nos sentimos, y aunque tiene unas leyes, estas son muy relativas. Como algunos dicen, el flamenco se escribe con faltas de ortografías. Me gustan los palíndromos, pero además he tenido la suerte de que mi madre se llame Concha Baras; cuando yo empecé a bailar nadie pensó en lo del palíndromo, pero yo era Sara Baras para todo el mundo del flamenco de Andalucía porque yo era la niña de Concha Baras. Mi tía, la hermana de mi madre, que es la verdadera Sara Baras, sabía que era capicúa pero no que era palíndromo, hasta que nos dimos cuenta que se leía igual al revés, por lo que al saber además que era una cosa de buena suerte, decidimos mantenerlo como mi nombre. Y Sara prosigue aplomada: “Una persona con tanta profundidad es siempre muy difícil de interpretar. Pero ella va pasando por diferentes etapas vitales que se pueden asociar a los diversos palos del flamenco, que son muy distintos entre sí. Vamos, pero sí ha sido difícil, porque ella tenía una fuerza y una personalidad increíbles. “Cuesta más trabajo la tragedia. Los flamencos somos alegres, cobistas. Cuando bailamos por bulerías, lo hacemos felices. Y es muy difícil interpretar a una mujer inmensamente dolorida a la que se le ha muerto el marido, está embarazada y hace poco ha perdido a su madre. Pero, de lo que teníamos más miedo era de la interpretación de la loca: una mujer que está abandonada, sola y encerrada. Y que ha tenido muy mala suerte con todos los hombres de su familia. Expresar todo ese dolor que sentía sin convertirlo en ridiculez es complicado. Pero lo que esa mujer tenía es demasiado corazón. Y entonces, la música te traslada y es más sencillo. Cuando empiezas a investigar sobre el personaje te vas dando cuenta de las cosas que le van pasando y de las reacciones que ella tuvo. Te empieza a doler porque podría ser cualquier mujer. Puedes ser tú misma. Juana La Loca es un personaje de la historia del siglo XV porque fue una reina y porque hizo cosas fuertes. Bueno, al interpretar el papel te das cuenta de que Juana La Loca es una mujer que quiere a su marido y punto, es que no hay más que eso. Es cierto que se salta algunas leyes. Hay una parte muy bonita de la actuación que dice: "¿Cómo queréis que reine, si ni siquiera puedo ser una buena esposa". Alucinas porque ella sólo lucha por el amor que le tiene hasta el último momento que él muere, cuando ella le dice "dime qué amante quieres que te traiga" y sin embargo dicen que lo que la volvió loca fue la infidelidad. En el último momento hay algo muy bonito gracias a la música, gracias al flamenco, por poder expresarnos tal y como sentimos. El último momento de la escena de Juana, el público lo puede interpretar como quiera. Hay gente que lo ve triste, hay gente que no y que la ve encerrada, pero soñando con su hombre. Cuando mira un perchero se cree que es Felipe, ese es un momento intenso que al público le hace sentir y pensar, en ese momento, tú les puedes ver las caras y saber si lo que estás haciendo sirve para algo o no. SARA BARAS PARA LA CRÍTICA
La crítica elogia la fuerza, pasión, elegancia y sensualidad de Sara Baras, fundadora de la compañía de ballet flamenco que lleva su mismo nombre y una de las jóvenes revelaciones del flamenco.
La puesta en escena es impecable, de rotunda belleza, gracias a la cual el flamenco ha llegado a convertirse en una opción expresiva completamente válida para ilustrar un argumento independientemente de la época en que se sitúe o las características de los personajes.
Juana ama la música y la danza y ambas le sirven de refugio cuando llegan el desamor y la locura. Los sentimientos y emociones que cruzan el alma de esta mujer desgraciada nos los presenta Sara a través de varios palos clásicos del flamenco, impregnando de alegría o de amargura su movimiento. Difícil y complicada creación, que Sara ha sabido resolver de forma magistral.
Como de ella dicen: ”Sara enjuana al público allí donde actúa” y agrega la excepcional bailaora: Juana estaba loca sí, pero de amor. Fue una mujer trastocada por los celos.
Sara nunca ha dejado de estar consciente de que este proyecto rozaba la locura, y con todo decidió bailar la vida de Juana I, Juana la Loca, demostrando así que no era una enferma mental sino una mujer enamorada.
Y frente a ella Felipe el Hermoso que, representado por el bailarín José Serrano, marca desde una posición donjuanesca el devenir de la desamparada Juana la Loca, quien oscila desde la felicidad que sólo entiende de la mirada y caricias ajenas hasta la ira y el desprecio como espectadora del adulterio. Todo ello en un ambiente donde la penumbra y el silencio juegan un papel esencial, engendran la seducción y una mano se aferra a la otra hasta que un seco taconazo golpea a la madera del escenario en forma de realismo.
NOTA ACLAROTORIAEl flamenco Es un género de música y danza que se originó en Andalucía (sur de España) en el siglo XVIII, que tiene como base la música y la danza andaluza y en cuya creación y desarrollo tuvieron un papel fundamental los andaluces de etnia gitana. El cante, el toque y el baile son las principales facetas del flamenco. Está muy extendida la idea de que el flamenco es el folclore de Andalucía pero no es así. En la Andalucía pre-flamenca las músicas folclóricas estaban fraccionadas a nivel comarcal: seguidillas y sevillanas en el Alto y Bajo Guadalquivir, fandangos en el extremo occidental, fandangos abandolados en la Alta Andalucía y la campiña cordobesa, verdiales en los Montes de Málaga, trovos y músicas alpujarreñas para las tierras altas de Granada y Almería.
Palo Ssegún la Real Academia Española de la Lengua, se conoce como palo a cada una de las variedades tradicionales del cante flamenco. Los palos pueden clasificarse siguiendo varios criterios: Según sea su compás, su jondura, su carácter serio o festero, su origen geográfico etc. También los hay cuyos orígenes se encuentra fuera de las fronteras de Andalucía. En este último capítulo están palos como la farruca, de origen galleo; la levantica, procedente de Cartagena; o la praviana, de Asturias.
Según la clasificación métrica de la música. Para Faustino Núñez, los palos del flamenco se dividen atendiendo a la métrica de su música en:
1. Estilos con métricas de 12 tiempos: 1.1. Grupo de la soleá: Bulerías, Bulerías por soleá, Alegrías, Soleá por bulerías, Caña, Polo, Mirabrás, Caracoles, Romera, Cantiñas, Bambera, Alboreá, Romance. 1.2. Grupo de la seguiriya: Seguiriyas, Cabales, Liviana, Serrana, Toná-Liviana. 1.3. Guajira y Petenera
2. Estilos de métrica binaria: 2.1 Grupo de los tangos: Rumba, Garrotín, Colombiana, Milonga (género musical), Farruca, Taranta o Taranto, Tientos, Mariana (música).
3. Estilos de métrica ternaria: Fandango de Huelva, Sevillana, Fandango malagueño, Seguidilla sevillana. (y todos los estilos de doce tiempos, en los que subyace la métrica ternaria).
4. Polirrítmico: Tanguillo y zapateao.
5. Libres: Toná, Debla, Martinete, Carcelera, Cantes camperos, Saeta, Malagueña, Granaína, Media Granaína, Rondeña, cantes de las minas (Taranta, Cartagenera, Levantica, Murciana).
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