Una boda muy especial
por Rafael Ángel FernándezEl segundo día del mes de Augusto, cuando corría el año 2008, quisieron los hados que estuviese presente en una boda muy especial como invitado. Cual emperador que no prescinde de sus laureles, así yo, no abandoné mi cámara fotográfica y puedo ahora disponer del material necesario para hacer un pequeño homenaje a Blanca, madre de la novia. Una mujer, mujer, en el más amplio sentido de la palabra. Enhorabuena a los novios, Verónica y Raúl, y un abrazo muy fuerte a Pepe, padre de Vero y amigo desde la más tierna infancia. 
Un día quisieron sus alas probar, volaron y volaron, entre nubes grises y nubes de algodón, a la luz solar y a la sombra lunar, construyeron su nido de pajas y barro, se emanciparon, conocieron la independencia y vivieron en libertad.

Acababa una década muy turbulenta y empezaba otra con muchas expectativas. A ese estado de euforia colectiva no eran ajenos Blanca y Pepe. Así, envueltos en la vorágine social, iniciaron una vida en común o tal vez acabaron una vida individual. Pronto llegaron las hijas, una tras otra, hasta cuatro, cuatro princesas para dos reyes partidos en cuatro cada uno. 
Blanca es su nombre, como blanca es la villa que la vio nacer. Siempre llevó dentro su tierra, sus raíces, por eso, tal vez, no tuvo necesidad de volver. Son las hijas su vida, esa vida en constante duelo con ella y del que siempre salió victoriosa, porque grande es su alma y fuerte su espíritu, porque Vero siempre fue su leal escudero… porque en el silencio de otras vidas asiduamente encuentra la energía que necesita….Hoy todos estamos con ella y nos hemos citado ya para el próximo evento. Hasta entonces… un abrazo muy fuerte. 
Tirar arroz después de la ceremonia nupcial es una costumbre oriental y representa fertilidad y abundancia. Es la manera de desear a los recién casados que tengan mucha descendencia y prosperidad. 
El calor fue implacable con los seductores pies femeninos, engalanados para el evento. 
Ha llegado el momento del brindis, de las burbujas, de los deseos, de la clausura emocional, del último trago. Empiezan los botones a retirarse, las chaquetas a descansar, las caras a enrojecer, el volumen verbal a subir. Es la hora de los cantos, los chistes, las bromas, de la informalidad de un día muy formal. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor valídate o regístrate. Powered by AkoComment 2.0! |